Traducción del español al japonés

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Su traductor experto en traducciones del español al japonés


Podemos decir que prácticamente todos los traductores con los que trabajamos son nativos y residen en el país al que va dirigida la traducción, de esta forma podemos estar seguros que el documento a traducir del español al japonés este en buenas manos. También tenemos en cuenta la naturaleza del documento así como el campo de trabajo y si éste es especial, valoraremos si es necesario recurrir a un traductor especializado en la materia.


En el área turístico y de marketing los traductores del español al japonés pueden utilizar su creatividad, cosa que no es posible en otros ámbitos como en la traducción de contratos, patentes, informes financieros etc. Aquí la traducción es más literal.


Para que resulte más fácil tratar con nosotros, ponemos a su disposición a un gestor de proyectos. Será su persona de contacto, quien le acompañará a través de todos sus proyectos de traducción del español al japonés o cualquier otro idioma, respondiendo a todos sus ruegos y preguntas y asegurándose de que la traducción estará lista en el plazo establecido.


El idioma japonés


Sabemos que Japón es un archipiélago que se compone de cuatro grandes islas y miles de islas menores. Que el área metropolitana de Tokio es la más poblada del planeta y se encuentra entre las más contaminadas. Que es la tercera potencia económica más importante del mundo y que cuenta con la décima población más numerosa. Que más de 120 millones de personas hablan la lengua. Que los japoneses se enfrentan periódicamente a fenómenos naturales despiadados. Pero ¿qué es lo que sabemos realmente del llamado «país del sol naciente»? ¿Sabemos siquiera que eso es lo que significa su nombre en japonés?


Si les preguntamos a nuestros hijos o a nuestros hermanos pequeños nos hablarán de las diversas manifestaciones de la cultura manga, que en el transcurso de los últimos años ha encontrado millones de adeptos en Occidente, como demuestran los numerosos eventos relacionados que se celebran en nuestras ciudades. Pero ¿sabemos que los diversos géneros del manga japonés también tratan temas «serios», que sus lectores abarcan todas las edades y que de hecho es más popular que la televisión? Seguramente habremos visto a muchos jóvenes que lucen tatuajes con caracteres japoneses. Puede que algunos de ellos ignoren que el japonés tiene diferentes sistemas de escritura —el kanji (compuesto tanto de caracteres ideográficos, que representan ideas, como fonográficos, que representan sonidos) y el kana, que a su vez comprende el hiragana y el katakana— que se emplean con distintas funciones en circunstancias sociales muy concretas.


El japonés suele adscribirse a la familia austronesia, pero es un fenómeno lingüístico relativamente aislado con una idisioncrasia propia. Aunque sin duda entendemos que se trata de una lengua extremadamente compleja y llena de sutilezas, ¿realmente somos conscientes de sus peculiaridades? ¿Sabemos que los verbos se ponen al final de la frase, que a grandes rasgos no existen los artículos, los géneros, los plurales ni el tiempo futuro y que todas esas cosas deben deducirse del contexto? ¿Sabemos que a consecuencia de ello hasta la organización de las ideas difiere de las estructuras occidentales? ¿Sabemos cómo repercute todo esto en el acto de la comunicación?


Los medios de comunicación y la cultura de masas han fomentado una serie de ideas estereotipadas sobre Japón (las tradiciones ancestrales, los avances tecnológicos, el consumismo desaforado, sobre todo por parte de los jóvenes, el karaoke, etc.) que nos ofrecen imágenes parciales que no necesariamente reflejan la realidad nipona y que no contribuyen al entendimiento entre nuestras culturas. Afortunadamente, las relaciones comerciales y los contactos culturales que ahora experimentamos, así como el acceso y el intercambio de información de primera mano que en buena parte debemos a las nuevas tecnologías, están poniendo fin a esta situación.




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