Traducción del español al islandés

Islandia


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El éxito de su proyecto español-islandés puede depender de una traducción.


Cada traducción requiere una preparación específica. En primer lugar se estudia el documento a traducir y se escoge al traductor más apropiado para esa traducción y a partir de ahí es cuando se empieza a traducir el documento. El profesional nativo del idioma al que va dirigida la traducción, es el eslabón más importante de la cadena, puesto que él es el especialista en la materia y responsable de que el texto se lea como un original. El siguiente paso que damos en Cosmolingo, es escoger al revisor adecuado para eliminar cualquier error o despiste que pueda ocurrir. Este mismo es quien también se encarga de la maquetación del documento final, y por último entregaremos la traducción en el plazo establecido, teniendo en cuenta la confidencialidad de cada documento.


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El idioma islandés


En estos tiempos tan turbulentos que corren, en los que una creciente indignación ha impregnado casi todos los aspectos de nuestras vidas, las miradas de muchos ciudadanos europeos (las de los españoles con especial interés) se han vuelto hacia Islandia, donde se ha llevado a cabo una auténtica revolución (la llamada «revolución silenciada» por los medios de comunicación mayoritarios) frente a las instituciones políticas y financieras en la que el pueblo ha logrado hitos extraordinarios, como que el gobierno dimita en bloque, que se nacionalicen los bancos, negándose a sufragar los efectos de las malas prácticas de estos «vikingos de la expansión», como algunos dieron en llamarlos, y que se reescriba la constitución, todo ello de forma coherente y pacífica. Así han sido las cosas en la llamada democracia más antigua del mundo.


Lo cierto es que en Islandia («la tierra del hielo») los efectos de la crisis no han sido tan devastadores como en el resto del mundo. En el país que disfrutaba del índice de desarrollo humano más elevado del planeta la tasa de paro no ha llegado ni siquiera al 10% y las economías tradicionales, basadas en la explotación de los abundantes recursos naturales y el estudio de las energías alternativas, han logrado mantenerse firmes.


Algunos dirán que la lengua no es más que otra manifestación del carácter de los islandeses. El islandés, que pertenece a la familia de las lenguas germánicas y es la única lengua escandinava que no tiene dialectos, se ha mantenido «puro» casi desde la época de los vikingos, ajeno a la evolución histórica que han sufrido las restantes lenguas europeas y a la influencia de la lengua de las sucesivas potencias que han ocupado el territorio, como Noruega, Dinamarca, Reino Unido y Estados Unidos. ¡Si hasta inventa palabras nuevas antes que tomarlas prestadas de otros idiomas! En este sentido se trata de un caso único. Aunque no por ello es menos complejo, por supuesto.


Como dato curioso, el islandés es ahora la única lengua oficial del Estado, aunque de hecho no está reconocida oficialmente como tal en la constitución.




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