Traducción del español al chino

China


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A nivel laboral y personal ya son muchos que mantienen relaciones comerciales con empresas y proveedores chinos. También en el sector turístico vemos que cada vez son más los turistas chinos que viajan por el mundo para conocer otros países y otras culturas, por lo que el idioma chino (mandarín) está cada vez más extendido. Este hecho hace que sea imprescindible contar con un traductor chino.


Gracias a nuestra experiencia adquirida con el paso de los años, en Cosmolingo podemos ofrecerle traducciones del español al chino de alta calidad. Contamos con traductores chinos nativos y especializados en una determinada materia que traducen todo tipo de textos al chino mandarín o chino cantonés.


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El idioma chino


En la mente de los occidentales China siempre ha tenido el encanto de lo exótico y lo desconocido. En los tiempos de la ruta de la seda imaginábamos a gentes extrañas con rasgos insólitos y costumbres extravagantes que hablaban una lengua incomprensible. Ahora sabemos que buena parte de aquellas figuraciones eran erróneas. Sin embargo, algunos aspectos artísticos, filosóficos y espirituales de la cultura china, en sus diversas manifestaciones, continúan fascinando a los occidentales de nuestros días, aunque ahora lo hacen de una forma mucho más cercana y cotidiana.


El proceso de apertura política y económica que ha emprendido la República Popular China en los últimos tiempos, así como el estrechamiento de las relaciones comerciales entre nuestras culturas, sumado a la creciente importancia de aspectos sociales tales como la inmigración (en ambos sentidos), la adopción de bebés chinos en Occidente y la atención que desde hace tiempo le dedican los medios de comunicación, han contribuido a que nos familiaricemos con la idiosincrasia de sus habitantes, aunque en buena medida esta atención se debe a controvertidas cuestiones políticas y humanitarias que todos conocemos y que escapan al propósito de este texto.


A resultas de todo ello, miles de personas en todo el planeta han mostrado un gran interés en el idioma que ya es el más hablado del mundo (ha sobrepasado al inglés y el español y si se cumplen las estimaciones acerca del crecimiento de la población la diferencia no hará sino aumentar en el futuro cercano) y ha ejercido una influencia palpable en otras lenguas vecinas como el japonés y el coreano. Y aunque nos cueste creerlo, los estudiantes extranjeros afirman que se trata de una lengua relativamente sencilla en comparación con la nuestra.


Desde nuestro punto de vista, no obstante, el chino hablado presenta numerosas dificultades, pues no existen los géneros, las formas plurales, las flexiones verbales ni las concordancias (en algunos de estos aspectos advertimos ciertas similitudes con el japonés, como veremos en el texto correspondiente). Así pues, la posición que ocupan las palabras en la frase determina las relaciones que se establecen entre ellas, siendo un aspecto determinante a la hora de comunicarse en este idioma.


La escritura china, por otra parte, está basada en un alfabeto en el que los diversos caracteres representan palabras monosilábicas o morfemas de palabras más largas. Existen formas simplificadas o tradicionales de escritura en distintas latitudes geográficas, debido al alto grado de analfabetismo que se observaba en tiempos pasados, y por ello la escritura sigue considerándose un arte exquisito que no está al alcance de todos.


Lo cierto es que tanto el idioma como la cultura y la forma de vida chinas son cuestiones más complejas de lo que suponemos. La República Popular China es la nación más extensa de Asia y la cuarta del mundo (colinda con nada menos que 14 países), así como la más poblada del mundo, con más de 1.300 millones de habitantes. Como es lógico, en ella se dan circunstancias geográficas, étnicas, económicas y religiosas ciertamente peculiares que la distinguen del resto de las naciones del mundo.


En efecto, en este heterogéneo escenario conviven confesiones tan diversas como el taoísmo, estrechamente ligado al budismo de origen indio, el islam y el cristianismo, sobre todo católico. Además, existen más de 50 grupos étnicos reconocidos y hasta siete grupos lingüísticos regionales destacados; de hecho, algunos de estos grupos son incapaces de entenderse entre ellos y otros son tan minoritarios que seguramente acabarán desapareciendo dentro de pocos años. Aunque debemos ser cautelosos a la hora de referirnos a los diversos dialectos chinos, ya que en este contexto algunos términos pueden ser demasiado amplios o equívocos, los más sobresalientes son el cantonés y el mandarín, una de las seis lenguas oficiales de la ONU, que hablan casi mil millones de personas.




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