Traducción del español al árabe

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El idioma árabe


El patrimonio de origen árabe en el habla y la cultura de nuestro país es más que considerable y trasciende el ámbito geográfico y político de Al-Andalus. De hecho, después del latín, el árabe constituye el sustrato lingüístico más destacado de toda la Península Ibérica y se encuentra presente en ámbitos tan distintos como la agricultura, la ciencia o la jurisprudencia. Son numerosos (se calcula que hasta cuatro mil) los arabismos que empleamos cotidianamente, desde topónimos más o menos familiares como Almería, Medinaceli o Sevilla, hasta vocablos tan frecuentes como «aceite» o «limón».


De la misma forma, debido a la inevitable influencia que han ejercido los dialectos locales y las lenguas extranjeras, y que resulta de su amplísima difusión geográfica, el árabe ha incorporado a lo largo del tiempo abundantes préstamos y ha devenido en innumerables variantes de diversa consideración, así como en el fenómeno de la diglosia o bilingüismo, donde conviven dos variedades que desempeñan funciones distintas en ámbitos sociales determinados.


En el transcurso de las últimas décadas, debido en buena parte a las condiciones políticas internacionales, ha aumentado sensiblemente el interés de los ciudadanos occidentales por la cultura y la lengua de los países árabes, debido a motivos tanto personales como profesionales, y los recientes acontecimientos que se han producido en estos países y que todos conocemos auguran una mayor apertura hacia el exterior que no hará sino incrementar la importancia estratégica de la lengua.


En nuestros días, es el cuarto idioma del mundo en hablantes nativos, hasta 250 millones de personas, aunque muchas más emplean la forma estándar como segunda lengua, ya que se trata de la lengua del Corán, de las instituciones y de medios de comunicación internacionales de gran difusión. La influencia económica y política de los países árabes se pone de manifiesto en el hecho de que además es una de las seis lenguas oficiales de las Naciones Unidas. Es la única lengua oficial en una veintena de países, entre los que se cuentan Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Marruecos y Túnez, y comparte dicha consideración en otros como Israel o Sáhara Occidental. Por si fuera poco, existen comunidades árabe parlantes más o menos minoritarias en incontables naciones de todo el mundo.




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